martes, 24 de marzo de 2009
A Hatoros
Pues bien, tranquilo Hatoros que lid no hay en ningun caso ni lo ha habido. Mas como tu bien dices y quiero recordarte aquel periodo corto pero fructífero de nuestra breve historia (pues, ¡oh! que es nuestra historia en la historia de este mundo que llamamos nuestra tierra sino un piojo o un trozo de albaricoque) cuando visitamos a nuestro ya amigo Livrovbs. Fue en aquella época en que tu ibas en buscas de aventuras y yo investigaba en el campo de la defecacion anal. A mi me habían comentado sobre Livrovbs, un científico loco experto en la materia que investigaba, mas yo pensaba que sería un mito, una historia en la historia del campo que abarcaba. Y llegaste un día a mi casa y me comentaste tu problema. Que grueso problema aquel. Y entonces apareció en nuestra conversación aquel hombre, Livrovbs. Tu enseguida quisiste darle caza y asi nos enfrascamos en una busqueda que duró años. Al fin, y tras estudiarme un libro llamado "Historia de la mierda humana y sus extravagantes visitantes" (un libro que por cierto, recomiendo a todo el mundo) di con el paradero de Livrovbs. Alemania del Este. Cruzamos los bosques y las abruptuosas montañas bañadas por el Rhin, el Danubio, y tras dejar atras la ciudad de Dresden (donde habia muy guapas mujeres) llegamos a un bosque cerca de Magdeburgo. Alli, entre dos grandes colinas con forma de pechos (y con dos áboles grandes en el centro en forma de pezón), se encontraba justo en medio la granja de Livrovbs. Lo primero que nos sorprendió fue su huerta, aquella especie de champiñones de color verdeolivaintenso con aquella forma tan peculiar. Livrovbs estaba en su laboratorio. Nos presentamos, nos costó mucho convencerle pero al final lo conseguimos. Nos dio 14 champiñones de su huerta, aquellos champiñones de color verdeolivaintenso con aquella forma de pezoncillo tan gracioso. Los entretetos. Luego nos llevó a la cima de las dos colinas en forma de pecho. En una de ellas estaba Grahdesmt y nos dió aquellas semillas de entretetos que ahora cultivas con gran emoción cada primavera, Hatoros. Y en la otra vivía el hijo pequeño de Livrovbs, Britsmots. De el ya no se nada, Grahdesmt no me ha querido decir nada tampoco...
lunes, 16 de marzo de 2009
Esta claro
que este blog va mal ,pues en realidad no es lunes 16, sino martes 17, 1:34 aqui escribo, y me voy, y me fuí. Y se va.
El jardín de Paco (Primera Parte: El Viaje)
Verdaderamente curioso fue aquel día en que mi elefante grande y gris Toribio y yo fuimos a hacerle una visita a Jorge a su casa. Verdaderamente curiosa fue la reacción de Paco también.
Hoy, frente al fuego de la chimenea en esta noche del 17 de Marzo de 2009 a las 00:30, Toribio y yo todavía nos reimos recordando aquel día. Toribio acaba de volver de su baño en la piscina y me ha costado horrores secarle. Aún le quedan partes de su cuero áspero y gris mojadas. Todas las noches le toco un poco mi violoncello y el enano se queda dormido. De mayor quiere ser un gran músico. Ortan Chiviri.
Aquel día como digo Jorge me llamó para que le fuese a ver. Yo nunca le había presentado a Toribio, así que decidí llevarmelo. Como no tenemos coche tuvimos que ir en autobus. Aquel era un día soleado y Toribio se sento, se quitó el sombrero y se puso a leer el periódico. Una señora mayor que estaba sentada cerca de Toribio y que lo miraba con cara de asco fue corriendo a cuatro patas y con las berrugas al viento hacia el autobusero a quejarse de lo mal que olía mi querido amigo. Tras un largo discurso con el autobusero mi amigo no tuvo mas remedio que ir encima del autobus durante el resto del viaje. Pobrecillo ¡con el miedo que tiene a las alturas! Un hombre que había presenciado la escena desde la calle, corrió detras del autobus hasta alcanzarlo, subió, dio un puñetazo a la señora, le arrancó tres o cuatro berrugas de la cara de cuajo, las tiró por la ventana, se bajó del autobus, y se fue por donde había venido.
Cuando llegamos a casa de Jorge, a Toribio le dio miedo bajar del autobus. Pobre. Tuve que subir a ayudarlo. Cuando Toribio se pone nervioso es más bravo que un toro salvaje. Afortunadamente había llevado mi violoncello. Lo saqué y le toque algo. El se volvió inmediatamente feliz y se puso a dar palmas con las patas delanteras y a bailar sevillanas (le gustan mucho las sevillanas) Yo me subí a su gran espalda plateada por el sol y bajamos del autobus al coche de Paco, pues era la unica vía posible de descender sin que Toribio se pusiera nervioso. Y del coche al suelo. Paco, que estaba liándose un cigarro junto a la ventana había observado la escena y hasta mis oidos llegó su grito distante - ¡Joder, el puto bicho! - Guardé a Toribio en el bolsillo de mi abrigo y cruce la puerta.
Hoy, frente al fuego de la chimenea en esta noche del 17 de Marzo de 2009 a las 00:30, Toribio y yo todavía nos reimos recordando aquel día. Toribio acaba de volver de su baño en la piscina y me ha costado horrores secarle. Aún le quedan partes de su cuero áspero y gris mojadas. Todas las noches le toco un poco mi violoncello y el enano se queda dormido. De mayor quiere ser un gran músico. Ortan Chiviri.
Aquel día como digo Jorge me llamó para que le fuese a ver. Yo nunca le había presentado a Toribio, así que decidí llevarmelo. Como no tenemos coche tuvimos que ir en autobus. Aquel era un día soleado y Toribio se sento, se quitó el sombrero y se puso a leer el periódico. Una señora mayor que estaba sentada cerca de Toribio y que lo miraba con cara de asco fue corriendo a cuatro patas y con las berrugas al viento hacia el autobusero a quejarse de lo mal que olía mi querido amigo. Tras un largo discurso con el autobusero mi amigo no tuvo mas remedio que ir encima del autobus durante el resto del viaje. Pobrecillo ¡con el miedo que tiene a las alturas! Un hombre que había presenciado la escena desde la calle, corrió detras del autobus hasta alcanzarlo, subió, dio un puñetazo a la señora, le arrancó tres o cuatro berrugas de la cara de cuajo, las tiró por la ventana, se bajó del autobus, y se fue por donde había venido.
Cuando llegamos a casa de Jorge, a Toribio le dio miedo bajar del autobus. Pobre. Tuve que subir a ayudarlo. Cuando Toribio se pone nervioso es más bravo que un toro salvaje. Afortunadamente había llevado mi violoncello. Lo saqué y le toque algo. El se volvió inmediatamente feliz y se puso a dar palmas con las patas delanteras y a bailar sevillanas (le gustan mucho las sevillanas) Yo me subí a su gran espalda plateada por el sol y bajamos del autobus al coche de Paco, pues era la unica vía posible de descender sin que Toribio se pusiera nervioso. Y del coche al suelo. Paco, que estaba liándose un cigarro junto a la ventana había observado la escena y hasta mis oidos llegó su grito distante - ¡Joder, el puto bicho! - Guardé a Toribio en el bolsillo de mi abrigo y cruce la puerta.
martes, 3 de marzo de 2009
CAPITULO I Novila
I.
Oh cielos dices mientras te vas y me voy y me fui.
Y se va.
Precoces han pasado estos audaces y estereotipados (como un relincho) años austeros. ¡Oh, qué parailcolfredo hemos hecho! ¿Cuándo creamos esta intangible verdad de vendavales tardíos? (vendavales por un lado semejantes a la paranomasia misma e incautos)
Una mierda es una mierda. Esto es así porque así lo ha querido el hombre. Pero ¿quién dice que una mierda sea realmente una mierda y no una vereda en la que corretean niños, restregando sus cuerpos en la misma, lamiendo gustosos sucias golosinas que se les caen al suelo y pescando una gaviota en el entreteto? Grandioso entreteto pues. Entreteto deseable. Una mierda y nace el niño. El entreteto. La mierda. El entreteto como mierda o la mierda en el entreteto. Sabroso entreteto. Gran entreteto en la vereda donde el niño pesca mierda. Sabrosa mierda. ¿Pero realmente preferimos el entreteto a la mierda? Me duele el estómago. Basta.
Oh cielos dices mientras te vas y me voy y me fui.
Y se va.
Precoces han pasado estos audaces y estereotipados (como un relincho) años austeros. ¡Oh, qué parailcolfredo hemos hecho! ¿Cuándo creamos esta intangible verdad de vendavales tardíos? (vendavales por un lado semejantes a la paranomasia misma e incautos)
Una mierda es una mierda. Esto es así porque así lo ha querido el hombre. Pero ¿quién dice que una mierda sea realmente una mierda y no una vereda en la que corretean niños, restregando sus cuerpos en la misma, lamiendo gustosos sucias golosinas que se les caen al suelo y pescando una gaviota en el entreteto? Grandioso entreteto pues. Entreteto deseable. Una mierda y nace el niño. El entreteto. La mierda. El entreteto como mierda o la mierda en el entreteto. Sabroso entreteto. Gran entreteto en la vereda donde el niño pesca mierda. Sabrosa mierda. ¿Pero realmente preferimos el entreteto a la mierda? Me duele el estómago. Basta.
Prefacio (que no Prepucio)
Caca.
Óyeme tú, lector despiadado.
Maldito.
¡Oh, lector despiadado!
Qué inútil se me hace escribirte.
Y sin embargo te escribo.
Te escribo y no te escribo.
Porque esto no es escribirme, sino escribirte.
Escribirte en la más exuberante mierda.
¿Te escribo o no te escribo?
Solo escribo mierda, estate tranquilo.
Mierda que será motivo de estudio
en las páginas de este libro.
Caca.
Despiadado lector,
esta mierda exhibo.
Óyeme tú, lector despiadado.
Maldito.
¡Oh, lector despiadado!
Qué inútil se me hace escribirte.
Y sin embargo te escribo.
Te escribo y no te escribo.
Porque esto no es escribirme, sino escribirte.
Escribirte en la más exuberante mierda.
¿Te escribo o no te escribo?
Solo escribo mierda, estate tranquilo.
Mierda que será motivo de estudio
en las páginas de este libro.
Caca.
Despiadado lector,
esta mierda exhibo.
sábado, 9 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
